UN DÌA EN LA VIDA DE CARLITOS
Sugun el Instituto Nacional de Estadistica y Censo
alrededor de 550000 de niños y adolecentes trabajan
en las calles del Ecuados, e historias como la de Carlitos
se ven a diario.

Como dice Arjona en una de sus canciones «los ricos hacen dieta y los pobres tienen hambre» Esta realidad se ve raflejada en la cara de Carlitos o negro como lo conocen sus amiguitos. con apenas 9 años cada mañana,bajo el sofocante sol de la capital el sale acompañado de 5 pelotitas quienes seran su companìa durante su jornada diaria «normalemente utilizo 4 pero llevo una extra por si se me pierden» dice Carlitos mientras pasa su herramienta de trabajo entre sus pequenos dedos.
Un terno, una camisa con corbata y una par dezapatos bien lustrados son el uniforme de muchos trabajadores, pero este no es el caso de Carlitos ya que el solo usa una camiseta roja, un jean del que ya casi no se distingue el color y un par de zapatos rotos a los extremos para empezar su labor.
Llegan las 7 de la mañana, la luz del sol aùn no aparece por completo en el cielo, de hecho aun queda rastro de la luna de la noche anterior, pero lo ùnico que si esta presente es la anciedad del Negro por empesar su trabajo, su anciedad no es en realidad por que le apacionbe lo que hace, mas bien es por que sabe que al final del dìa tendra un poco de dinero, el mismo que le ayudara a llevar un alimento a su familia quien depende de su exfuerso; «somos 4 en mi familia, mi mama, mi hermanita, mi hermanito y yo» cuenta en un peuqeño descanso que se toma despues de haber estado de pie frente a carros que muchas veces no le brindan su apoyo.
Con la inocencia reflejada en su mirada nos dice que solo el y su mama trabajan, ya que su hemana de 7 años se queda en casa cuidando a su hermanito menor de apenas 1 año y alguanos meses dece Carlitos entre risas por no recordar con exactitud la edad del menor de la familia.
La luz en el cielo empieza a aparecer y si es verdad que la clarida que brinda el dia, para muchos es motivo de gose, para el Negro no, ya que para el esa luz viene acompañada del calor que muchas veces no lo dejan trabajar tanquilamente por la molestia que causa en el cuerpo.
Con un poco de timides y solo como un comentario dice que anu no a desayunado y que probablememte no almorzara ya que esos minutos en los que el esta cominedo un pan podria estar ganando unos centavos mas.
Talvez por ser niño no se cansa tan pronto de estar mandando las pelotas al aire cada vez que el semaforo de la esquina marca el color rojo indicandole que es una nueva oprtunidad para demostrar su talento en el improvisado malavarismo que realiza; segundos antes de que el semaforo de paso a que los vehìculos continue en marcha el se acerca a las ventanas esperando que esta vez la acumulaciòn de monedas sea mayor a la anterior, muchos cierran las ventanas, otros pisan el acelador, hay veces tambien que solo giran la cara ignorando su presencia frente a ellos y muchas ocaciones simplemente le dicen que no habra monedas; pero esto no frena a Carlitos «con fè espero que la proxiama vez si me colaboren» dice mientras unas cuantas gotas de sudor caen por los extremos de su infantil rostro como concecuencia del cansancio probocado por los rayos del sol.
Va a una tienda cerca del lugar, compra una botella de agua «esto me refresca» dice despues de tragar un gran bocado del liquido, una vez mar regresa y se sienta en la vereda frente al semaforo, mientras su mirada cansada mira a su alrededor, «me gustaria ir a la escuela para aprender cosas y poder luego ser doctor» comenta con esa injenuidad caracteristica de los niños.
El dìa empieza a morir «ya mismo me voy» grita mientras hace su acto, las luces de los autos ya prendidas le indican que falta poco para terminar su dia de trabajo, mete la mono a su bolcillo como queriendo contar sus ganancias pero prefiere esperar llegar a su casa para hacerlo.
La luz de la luna sobre el asfalto da la ceñal de que finalmente la noche esta llegando, el trafico aumeta al igual que el peligro para Carlitos y esque aunque lleve ya varios añoa trabajando de esa manera, no deja de ser un indefenso niño que probablemte no se imagine los peligros que estan a su alrededor «lo que mas miedo me da esque me pice un carro por que a veces aceleran mucho, pero no creo por que yo me se correr de una» dice al hablarle de lo pelogroso de estar entre tantos autos.
Ya la mayoria de estrellas entan en el cielo y Carlitos decide dar por teminada su jornada «mi mamà dice que no me haga tan tarde» cuenta al mismo tiempo que guarda sus 5 pelotitas completas en una funda casi transparente, ahora va de regreso a su casa sonde su madre les prepara algo de comer, con una sonrisa se pierde entre las calles.
Asi termina un dia para el negro quien cada dia de para frente a un semaforo diferente de la ciudas con hambre, pero no solo de alimento sino tambien con el hambre de algun dia lograr sus sueño, que aunque no son tan dificiles para el son muy imoportantes.
LA CONSTITUCIÒN
Art. 48.- Será obligación del Estado, la sociedad y la familia, promover con máxima prioridad el desarrollo integral de niños y adolescentes y asegurar el ejercicio pleno de sus derechos. En todos los casos se aplicará el principio del inter es superior de los niños, y sus derechos prevalecerán sobre los de los demás.
Art. 49.- Los niños y adolescentes gozarán de los derechos comunes al ser humano, además de los específicos de su edad. El Estado les asegurará y garantizará el derecho a la vida, desde su concepción; a la integridad física y psíquica; a su identidad, nombre y ciudadanía; a la salud integral y nutrición; a la educación y cultura, al deporte y recreación; a la seguridad social, a tener una familia y disfrutar de la convivencia familiar y comunitaria; a la participación social, al respeto su libertad y dignidad, y a ser consultados en los asuntos que les afecten.
Art. 66.- La educación es derecho irrenunciable de las personas, deber inexcusable del Estado, la sociedad y la familia; área prioritaria de la inversión pública, requisito del desarrollo nacional y garantía de la equidad social. Es responsabilidad del Estado definir y ejecutar políticas que permitan alcanzar estos propósitos.
Art. 97.- Todos los ciudadanos tendrán los siguientes deberes y responsabilidades, sin perjuicio de otros previstos en esta Constitución y la ley:
· Estudiar y capacitarse
Sugun el Instituto Nacional de Estadistica y Censo
alrededor de 550000 de niños y adolecentes trabajan
en las calles del Ecuados, e historias como la de Carlitos
se ven a diario.

Como dice Arjona en una de sus canciones «los ricos hacen dieta y los pobres tienen hambre» Esta realidad se ve raflejada en la cara de Carlitos o negro como lo conocen sus amiguitos. con apenas 9 años cada mañana,bajo el sofocante sol de la capital el sale acompañado de 5 pelotitas quienes seran su companìa durante su jornada diaria «normalemente utilizo 4 pero llevo una extra por si se me pierden» dice Carlitos mientras pasa su herramienta de trabajo entre sus pequenos dedos.
Un terno, una camisa con corbata y una par dezapatos bien lustrados son el uniforme de muchos trabajadores, pero este no es el caso de Carlitos ya que el solo usa una camiseta roja, un jean del que ya casi no se distingue el color y un par de zapatos rotos a los extremos para empezar su labor.
Llegan las 7 de la mañana, la luz del sol aùn no aparece por completo en el cielo, de hecho aun queda rastro de la luna de la noche anterior, pero lo ùnico que si esta presente es la anciedad del Negro por empesar su trabajo, su anciedad no es en realidad por que le apacionbe lo que hace, mas bien es por que sabe que al final del dìa tendra un poco de dinero, el mismo que le ayudara a llevar un alimento a su familia quien depende de su exfuerso; «somos 4 en mi familia, mi mama, mi hermanita, mi hermanito y yo» cuenta en un peuqeño descanso que se toma despues de haber estado de pie frente a carros que muchas veces no le brindan su apoyo.
Con la inocencia reflejada en su mirada nos dice que solo el y su mama trabajan, ya que su hemana de 7 años se queda en casa cuidando a su hermanito menor de apenas 1 año y alguanos meses dece Carlitos entre risas por no recordar con exactitud la edad del menor de la familia.
La luz en el cielo empieza a aparecer y si es verdad que la clarida que brinda el dia, para muchos es motivo de gose, para el Negro no, ya que para el esa luz viene acompañada del calor que muchas veces no lo dejan trabajar tanquilamente por la molestia que causa en el cuerpo.
Con un poco de timides y solo como un comentario dice que anu no a desayunado y que probablememte no almorzara ya que esos minutos en los que el esta cominedo un pan podria estar ganando unos centavos mas.
Talvez por ser niño no se cansa tan pronto de estar mandando las pelotas al aire cada vez que el semaforo de la esquina marca el color rojo indicandole que es una nueva oprtunidad para demostrar su talento en el improvisado malavarismo que realiza; segundos antes de que el semaforo de paso a que los vehìculos continue en marcha el se acerca a las ventanas esperando que esta vez la acumulaciòn de monedas sea mayor a la anterior, muchos cierran las ventanas, otros pisan el acelador, hay veces tambien que solo giran la cara ignorando su presencia frente a ellos y muchas ocaciones simplemente le dicen que no habra monedas; pero esto no frena a Carlitos «con fè espero que la proxiama vez si me colaboren» dice mientras unas cuantas gotas de sudor caen por los extremos de su infantil rostro como concecuencia del cansancio probocado por los rayos del sol.
Va a una tienda cerca del lugar, compra una botella de agua «esto me refresca» dice despues de tragar un gran bocado del liquido, una vez mar regresa y se sienta en la vereda frente al semaforo, mientras su mirada cansada mira a su alrededor, «me gustaria ir a la escuela para aprender cosas y poder luego ser doctor» comenta con esa injenuidad caracteristica de los niños.
El dìa empieza a morir «ya mismo me voy» grita mientras hace su acto, las luces de los autos ya prendidas le indican que falta poco para terminar su dia de trabajo, mete la mono a su bolcillo como queriendo contar sus ganancias pero prefiere esperar llegar a su casa para hacerlo.
La luz de la luna sobre el asfalto da la ceñal de que finalmente la noche esta llegando, el trafico aumeta al igual que el peligro para Carlitos y esque aunque lleve ya varios añoa trabajando de esa manera, no deja de ser un indefenso niño que probablemte no se imagine los peligros que estan a su alrededor «lo que mas miedo me da esque me pice un carro por que a veces aceleran mucho, pero no creo por que yo me se correr de una» dice al hablarle de lo pelogroso de estar entre tantos autos.
Ya la mayoria de estrellas entan en el cielo y Carlitos decide dar por teminada su jornada «mi mamà dice que no me haga tan tarde» cuenta al mismo tiempo que guarda sus 5 pelotitas completas en una funda casi transparente, ahora va de regreso a su casa sonde su madre les prepara algo de comer, con una sonrisa se pierde entre las calles.
Asi termina un dia para el negro quien cada dia de para frente a un semaforo diferente de la ciudas con hambre, pero no solo de alimento sino tambien con el hambre de algun dia lograr sus sueño, que aunque no son tan dificiles para el son muy imoportantes.
LA CONSTITUCIÒN
Art. 48.- Será obligación del Estado, la sociedad y la familia, promover con máxima prioridad el desarrollo integral de niños y adolescentes y asegurar el ejercicio pleno de sus derechos. En todos los casos se aplicará el principio del inter es superior de los niños, y sus derechos prevalecerán sobre los de los demás.
Art. 49.- Los niños y adolescentes gozarán de los derechos comunes al ser humano, además de los específicos de su edad. El Estado les asegurará y garantizará el derecho a la vida, desde su concepción; a la integridad física y psíquica; a su identidad, nombre y ciudadanía; a la salud integral y nutrición; a la educación y cultura, al deporte y recreación; a la seguridad social, a tener una familia y disfrutar de la convivencia familiar y comunitaria; a la participación social, al respeto su libertad y dignidad, y a ser consultados en los asuntos que les afecten.
Art. 66.- La educación es derecho irrenunciable de las personas, deber inexcusable del Estado, la sociedad y la familia; área prioritaria de la inversión pública, requisito del desarrollo nacional y garantía de la equidad social. Es responsabilidad del Estado definir y ejecutar políticas que permitan alcanzar estos propósitos.
Art. 97.- Todos los ciudadanos tendrán los siguientes deberes y responsabilidades, sin perjuicio de otros previstos en esta Constitución y la ley:
· Estudiar y capacitarse
